domingo, 15 de mayo de 2016

#PorSoleares: Es lo que hay

El pueblo tiene el gobierno que merece, dice un refrán popular utilizado para intentar explicar cuando los responsable de la gestión del Estado no responden a las necesidades.

Dicho de otra forma, y luego de lo sucedido la noche del miércoles en el mal llamado “debate” de los aspirantes a gobernar Puebla: el gobierno es un reflejo, cual espejo de las carencias y aciertos de un pueblo.

Lo que pudiera caer en un juicio lacananiano es sin duda un tema de preocupación para los politólogos, sociólogos, ya no se diga de los responsables de los partidos.

El espectador se regresó seis años atrás, el mismo guion, de una comparecencia donde Mario Marín y Rafael Moreno Valle fueron los protagonistas nuevamente en una convocatoria a la dicotomía a semejanza entre el bien y el mal.

A final de cuentas dice tener la verdad absoluta el discurso oficial, no hay más democracia que la del discurso oficial, no hay más éxitos que los oficiales, no hay más honestidad que la oficial, no hay más sociedad que la construida por el discurso oficioso y no existe más Estado que el concebido por el mismo grupo.

A la oposición se le manda al basurero del pasado donde, dicen, la corrupción gobernaba, lo de hoy son miel sobre hojuelas.


El caso es que los poblanos nos acercamos al día sin retorno cuando los electores emitan su voto. ¿Por quién votar? ¿Por el candidato oficial o por la oposición?

Y de la oposición por quién de ellos, por quien tiene posibilidad de ganar o por quienes de alguna manera dividirán el voto y restarán o sumaran a uno de los dos con opciones verdaderas de triunfo.

Los votantes de Acción Nacional no votarán nunca por Morena, o por el PRD, tampoco por el PRI; pero tienen en la boleta una cara conocida, a alguien que estuvo con ellos codo con codo pegando volantes, manifestándose en las calles, protestando contra los gobiernos priístas. Los votos a favor de Gali, provenientes del PAN tendrán un filtro, una aduana, el liderazgo de Ana Tere.

En cambio los votos a favor de Blanca Alcalá, se han dividido, entre los conscientes que esperan un cambio, los reflexivos que no quieren que siga gobernando Moreno Valle, y los que desde dentro no quieren que gane.

La operación de tierra, será el punto fundamental del triunfo de cualquiera de ellos.

Y finalmente lo que está en juego es definir si la premisa de que “gobernador no pone gobernador” sigue vigente, o también se irá al basurero del pasado. Eso es lo que hay.

O por lo menos así me lo parece.





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